Crítica a la cobertura mediática del III Foro Social de las Américas

  • No solo no lo cubrieron como muchos hubiésemos esperado, sino lo poco publicado muestra tergiversaciones.

No es novedad considerar que los medios de comunicación son el equivalente a la difusión masiva de información.  Si requerimos que algo sea conocido por las masas, es necesario valernos de ellos para obtener el alcance necesario.  Los medios más conocidos y que cuentan con más credibilidad, ya sea por su inmediatez o por su permanencia, son la televisión, la radio y los medios escritos.

Debido a que estos medios de difusión son los más eficaces y, en ocasiones, los únicos medios que la población cuenta para enterarse de los sucesos de interés general a nivel nacional, la responsabilidad social que recae en ellos es extensa pero poco o nada fiscalizada. De aquí el hecho de que muchas personas consideren que si algo no fue escuchado en la radio, visto en la televisión o leído en el periódico, no tiene importancia, y es este el punto de partida de mi crítica.

Del 7 al 12 de octubre, Guatemala tuvo el honor de ser la sede de uno de los eventos más importantes del movimiento de izquierda del continente, el III Foro Social de las Américas, con el lema “otra América es posible”.  Con más de 350 actividades programadas, este evento reunió a personas de distintos países, no solo de América, sino del mundo.

De acuerdo con los organizadores, el Foro Social de las Américas (FSA) es parte del proceso Foro Social Mundial (FSM), que inició en 2001 y ha pasado a constituirse en el más amplio espacio para la articulación de iniciativas sociales, el desarrollo de pensamiento crítico y la construcción de alternativas al orden neoliberal, bajo el común convencimiento de que “otro mundo es posible”.

Dada su intrínseca trascendencia, el evento –a mi parecer– debió levantar expectativas, promover el interés y ser una excelente fuente de información para cualquier medio imparcial. Pero ya que la imparcialidad y la libre información no forma parte de las políticas de nuestros medios de comunicación –y en general creo que de ninguno que obedezca a intereses netamente económicos–, esto no fue así.

Fue obvio –y hasta insultante para quienes podemos ver el trasfondo del asunto– el cinismo con que los medios de comunicación guatemaltecos dieron a conocer escasa información sobre el evento e incurrieron en el intento de despistar la atención utilizando títulares donde resaltaban particularidades y no el foro como tal. Un ejemplo evidente fue el titular  “Marcha de reclamos”, utilizado en la portada de Prensa Libre del 13 de octubre para la nota en que mencionan la clausura de la actividad.

Y es que es obvio que si una de las premisas principales del foro es combatir el neoliberalistmo, los grandes empresarios guatemaltecos –no hace falta mencionar que se incluyen los dueños de los medios– no debían reflejar su importancia. Caso contrario fue la difusión del reciente Encuentro Nacional de Empresarios 2008 que se vio honrado en ocupar páginas privilegiadas en estos mismos canales de difusión.

La periodista Rosalinda Hernández, en la página del foro, menciona que la información se ha vuelto mercancía y yo agrego que desde que esto pasó se le ha privado de la libertad. Se ha convertido en una víctima más de la PRIVATIZACIÓN que, como su nombre sugiere, priva a algunos de acceder a ella. Y entonces viene la despreciable pregunta, ¿a qué tenemos derecho de acceder?  Y la igualmente despreciable respuesta: A lo que los medios nos permitan.

Debido a las limitantes para acceder a archivos televisivos y de audio, en el caso de las radios, mi anålisis se limitó a las publicaciones escritas de los cinco medios de comunicación de mayor circulación  del país. Estos son Prensa Libre, Nuestro Diario, Siglo Veintiuno, El Periódico y Al Día. Sin embargo, estoy segura de que los otros canales mencionados arrojarían resultados similares. (Descargar archivo)

Lo documentado, que adjunto en un documento separado, muestra resultados desconcertantes. Me da tristeza saber que muchas personas dejaron de asistir por no saber de la realización del Foro, que muchos pensaron que no era importante porque no fue publicado como merecía, que muchos tomaron como verdad algunas tergiverzaciones publicadas. Pero me da más tristeza saber que esto no es solo culpa de los medios. Es también resultado de la alienación de las masas, alienación que ha convertido a nuestra gente en individuos que ya no se interesan por saber qué sucede en su mundo y, mucho menos, en qué pueden hacer para mejorarlo.

Finalmente, quiero agregar que todo esto no es lamentable únicamente porque no hayan cubierto el foro como muchos hubiésemos esperado, sino porque es simplemente una evidencia de lo que a diario hacen con nosotros: dejarnos ver, solo lo que les conviene. Es esto lo que debemos despreciar, es esto lo que debemos saber para no dejarnos influenciar, es esto lo que demos conocer para liberarnos de ser simples títeres que leen, escuhan, ven y repiten.

Otra América es posible, otro mundo es posible, ¡claro! Pero solo si los que hemos tenido la oportunidad de “ver mejor”, podemos contarle al que está a nuestro lado que su paso por el camino del mundo moderno, sendero lleno de turbulentos vientos y obstáculos provocados, le ha llenado los ojos de polvo, polvo que con sus micropartículas, casi imperceptibles, le ha nublado la vista sin siquiera notarlo.

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