Hace un par de semanas escribí sobre un préstamo que nuestro gobierno recibiría del Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE) para cubrir la ampliación al presupuesto 2008, aprobada en septiembre. En esa reflexión, hacía ver que la deuda externa representa compromisos políticos que después tendremos que pagar.
Pues el ajuste de cuentas ha empezado. Hace dos días el Ministerio de Comunicaciones anunció el relanzamiento de la carretera de la Franja Transversal del Norte (FTN). Si se están preguntando cómo financiará nuestro gobierno esa obra –tomando en cuenta todas las deudas que esa cartera tiene con distintos proveedores y la situación financiera del país— la respuesta es OBTENDREMOS OTRO PRÉSTAMO, como ya es moda.
Lo interesante es quién nos dará ese dinero. Pues nada menos que el BCIE. De acuerdo con un artículo sobre el tema publicado por Prensa Libre del 3 de octubre, la obra beneficiará únicamente a un 5% de la población y tendrá un costo de US$210 millones (aproximadamente mil 575 millones de quetzales).
¿Acaso el gobierno no se ha puesto a pensar algo mejor que hacer con ese dinero? ¿Estamos en la mejor etapa para construir una carretera en lugar de utilizar esa cantidad para mejorar las condiciones de vida de nuestra gente y no beneficiar únicamente a un 5% de la población que, seguramente, estará relacionada con el comercio o la industria? ¿Quién o quiénes realmente se beneficiarán de este proyecto que, además de todo, tendremos que pagar nosotros?
Las respuestas a estas preguntas no son difíciles de encontrar si conocemos al menos conceptos básicos sobre la dependencia económica de los países. ¿Qué crees tú?