Más préstamos para nuestro país

  • A este paso, estamos condenados a ser títeres que reciben dinero prestado a cambio de invirsiones que beneficien a quienes mantienen la hegemonía económica.

 

No estoy en contra de la inversión social; al contrario, creo que es necesaria y promueve el bienestar, siempre que esté bien orientada.  De lo que sí estoy en contra es, por ejemplo, de algunas acciones del Gobierno actual –Como Mi Familia Progresa y los Comedores Solidarios— que solo permiten paliar momentáneamente las necesidades del pueblo y no buscan soluciones de fondos que nos ayuden a mejorar la calidad de vida de todos.

 

No soy experta en temas económicos, pero algunas lecturas realizadas recientemente me han ayudado a comprender la relación entre los países desarrollados y los subdesarrollados, como nosotros. Llego a este punto porque uno de los mecanismos utilizados por esas grandes naciones para tener control sobre otras, como Guatemala, es el otorgar préstamos, financiados a través de reconocidas entidades como el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo, entre otros.

 

Y, al parecer, en el mandato de Álvaro Colom, los préstamos son la panacea. Todo se resuelve con otro préstamo. Con base en este dinero –que no nos pertenece y que legislaturas siguientes tendrán que pagar— es que el Consejo de Cohesión Social, Ministerios como el de Comunicación y ProRural están ejecutando sus obras .  

 

Un ejemplo de lo que digo –sumado a los más de 3 mil millones que ya debemos, obtenidos de 5 préstamos aprobados a inicios de este año— es la próxima deuda de Q500 millones que servirá para cubrir  el 47% de la ampliación al presupuesto 2008,  aprobada el 2 de septiembre por el Congreso de la República, y que será financiado por el Banco Centroamericano de Integración Económica. Tanto dinero en tan solo 8 meses de mandato, ¿dónde estaremos dentro de tres años?

 

Creo que el problema no es el mecanismo, sino las repercusiones a mediano y largo plazo.  Primero, estamos obteniendo una deuda que, para terminar, apenas empezará a pagar este gobierno, pues muchos de los préstamos están tienen uno o dos años de gracia.

 

Segundo, sabemos que la deuda externa significa también compromiso polítco, lo que nos mantiene en la posición de frágiles títeres, dentro de la teoría económica de la centroperiferia, a merced de los países hegemónicos.

 

Para finalizar, y termino aquí porque no deseo que esto sea un texto tedioso, la bien conocida corrupción no permite que los recursos sean utilizados con dignidad, ética y respeto, corrupción que enriquece a unos cuantos que están en el poder. Entonces viene la pregunta, ¿en beneficio de quién continuaremos nuestra triste posición de marionetas?

Dejar un comentario