Guatemaltecos, ricos pero pobres

  • Con tantos recursos, ¿por qué hemos sido condenados al subdesarrollo?

    Pensando en comprender el subdesarrollo en Guatemala, no solo como concepto sino intentando encontrar en mi limitado conocimiento una explicación lógica para encontrarnos en este estado, pienso en la división norte-sur de que me he enterado recientemente.

    ¿Cómo es posible que, siendo poseedores de tanta riqueza –traducida en reservas de petróleo, recursos hídricos y minerales– estemos sumidos en el subdesarrollo?

    Para empezar con la mala suerte, hemos sido designados como país agrícola. Muy bonitos, los “nenes” de los países del norte según esta división que no es exactamente geográfica –entre los que se incluyen Estados Unidos, Canadá, Inglaterra, Alemania y todos esos otros que se conocen como desarrollados– nos asignan la tarea agrícola en esta división internacional del trabajo, mientras ellos se dedican a la creación, a la ingeniería, a la industrialización. No quiero decir que las intenciones hayan sido malas desde el principio, sino que las circunstancias han promovido que los países que basan su economía en la agricultura estén en su mayoría condenados a recibir lo poco que los países industrializados nos quieran dar.

    No es una desgracia ser un país agrícola, al contrario, esto refleja las gran capacidad, y bendición diría yo, que tenemos de obtener los mejores frutos de la tierra. Sin embargo, es en lo injusto del comercio internacional donde radica el verdadero origen de nuestra pobreza.

    Valiéndose de mecanismos como la deuda externa, la cooperación internacional y una falsa idea de “traernos desarrollo”, éstas naciones nos han convertido en economías dependientes y en víctimas de saqueo, acciones fundadas en la tangible ignorancia de nuestro pueblo.

    En este último punto, quiero referir por ejemplo cómo es que permitimos que empresas de capital internacional vengan a explotar nuestros recursos como petróleo, níquel, etc., que lo vendan al mercado internacional a precios relativamente bajos que son contralados por el oligopolio y que luego debamos, por que nuestras necesidades así lo “requieren”, adquirir productos manufacturados con esa materia prima –que en principio era nuestra– a precios altos, empujándonos a esfuerzos económicos superiores y a más pobreza.

    Claro, esto no es un sistema nuevo, es ya tan maduro que si no nos informamos, nos es fácil caer en la trampa.

    Creo que para lograr salir adelante como país, nos hace falta recorrer aún un largo camino, pero empezando por reconocer lo anteriormente citado, la división internacional del trabajo, la forma en que opera el comercio internacional, la forma en que somos explotados como país y otras tantas cosas que estoy segura me faltan por aprender, puedo decir que ya estamos en la carrera.

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